El voleibol argentino se dará hoy un lujo histórico: jugará la rueda final de la Liga Mundial por primera vez, luego de que lo hiciera, en 1999, en Mar del Plata, por su condición de local.
El logro devolvió a la Argentina a los primeros planos de este deporte que trajo grandes alegrías en la década del ’80, con las medallas de bronce en el Mundial ’82 y los Juegos Olímpicos de Seúl, en 1988.
Dos referentes de esa brillante camada analizan en canchallena.com la gesta histórica del equipo que conduce Javier Weber y explican qué se puede esperar en el Final Six, en el que la Argentina debutará, a las 12.30 (hora de nuestro país), ante Cuba, en Belgrado.
La importancia del logro histórico. Raúl Quiroga, miembro de la Generación del 82, que conquistó las medallas de bronce en el Mundial de 1982 y en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, pone en contexto la hazaña en la Liga Mundial.
“Es importante volverse a codear con las potencias del voleibol mundial. Los años que estuvimos alejados nos perjudicaron un poco. Pagamos con varios errores durante un tiempo, pero esto toca un poco el corazoncito de cada uno”, describe el sanjuanino.
En la misma dirección se explaya Esteban Martínez, el Mono. “Venimos de no estar varios años en la World League y volver a quedar entre los mejores seis es un paso muy importante para el voley, para los jugadores, para el staff y para todo el país”, comenta.
La conducción de Weber. Javier Weber, otro integrante de la brillante Generación 82, es la cabeza de este proceso. Así lo pondera Quiroga: “Lo de Javier es una inyección más de todo este cambio desde que Jon [Uriarte, ex entrenador argentino] empezó. El profesionalismo de Weber le hace muy bien al equipo y al jugador.”
A la vez, tuvo palabras muy elogiosas para los más jóvenes de este plantel. Destaca a Rodrigo Quiroga –su sobrino- , a Facundo Conte –hijo del gran Hugo- y a Nicolás Uriarte –hijo de Jon-, como chicos que “mamaron el voleibol”, en sus propias palabras.
“Es una generación de pibes que sienten el voleibol de otra manera, y eso se vuelca en el seleccionado nacional –sigue el atacante de Obras, de San Juan-. Eso crea un ambiente de mayor predisposición, se nota una continuidad.”
Para Martínez, existe un “cocktail interesante” porque “gracias a la calidad de los jugadores y lo que les llega desde la conducción, todos saben que no están de paso, sino que están para ganar”. Además, agrega que “la Argentina se afianzó contra todo rival”.
Las expectativas para la Final Six. “Si vos tenés un día en el que Cuba no está al máximo y Argentina sí, se puede aprovechar, y contra Brasil, en general, la Argentina juega bien. Cuando digo que juega bien es que posiblemente no se lleva el resultado, pero por el tipo de juego que tienen te favorecen un poco, no como Serbia o Rusia que tienen mucho bloqueo y te complican más”, analiza Martínez de cara a los próximos compromisos.
Quiroga también cree que la Argentina tiene chances de hacerle un buen partido a Cuba. “Cada partido con Cuba puede ser diferente, porque tienen sus altibajos. Tenemos que ir con expectativas que ellos bajen un poco el nivel y nosotros juguemos bien”, se ilusiona quien fue el mejor jugador de la Liga Italiana en dos temporadas (85-86 y 88-89).