PARIS.- Las búsquedas al avión de Air France desaparecido sobre el océano Atlántico ingresaron hoy en Brasil en su quinto día, con malas condiciones de visibilidad y bajo la vigilancia de 13 familiares de algunos de los 228 ocupantes del Airbus A330-200 siniestrado en la noche del domingo.
“La situación meteorológica en la región está muy mala, hay mucha lluvia y la visibilidad es baja”, afirmó hoy el director del Departamento de Control del Espacio Aéreo de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), el brigadier Ramon Cardoso.
El misterio sobre la desaparición del Airbus de Air France resurgió esta mañana, luego de que Brasil admitiera ayer que algunos de los restos que fueron hallados ayer en el Atlántico no pertenecen a la aeronave, una “mala noticia” para Francia, que pidió “prudencia” con los resultados de las búsquedas.
“Es una mala noticia evidentemente, ya que hubiésemos preferido que las piezas fueran del avión y que tuviésemos informaciones”, reaccionó el secretario de Transporte francés, Dominique Bussereau, en diálogo con la radio francesa RTL.
“El tiempo juega en contra nuestra (…), hay que hacer todo lo posible para recuperar las registradoras de vuelo (las cajas negras) y por lo tanto muy probablemente ampliar la zona para continuar las búsquedas”, juzgó Bussereau, quien además reiteró el pedido de ser “extremadamente prudentes” en las búsquedas y eventuales descubrimientos que podrían presentarse para esclarecer el accidente.
Brasil se defiende. Militares brasileños defendieron su operación de búsqueda marítima de restos del avión de Air France siniestrado, un día después de que los primeros objetos recogidos resultaron ser basura.
El teniente brigadier de la fuerza aérea Ramón Cardoso dijo a periodistas que hay elementos para pensar que la región marítima explorada, a unos 1000 kilómetros del litoral brasileño, es donde cayó el avión.
“Hemos visto una mancha de querosén, un asiento de avión, pedazos del interior de una aeronave, todo en una área de tres kilómetros de destrozos”, explicó Cardoso a periodistas.
Tres barcos brasileños continuaron recorriendo el área, aunque Cardoso aclaró que el viernes no fue posible para la aviación dar orientación sobre puntos de restos debido a la escasa visibilidad en la región.
El almirante Edson Lawrence, jefe de la base naval de Recife, reconoció que la basura es un problema que puede confundir la búsqueda, pero que aún así no podían descartar ninguna posibilidad de recuperar algún indicio del accidente.
“Infelizmente esa es una realidad, en el mar hay basura y a veces lo que puede ser considerado un destrozo en realidad es basura”, dijo Lawrence. “Todas las informaciones que recibamos la vamos a investigar, no podemos descartar ninguna hipótesis incluso si después se confirma que es basura”.
Al respecto, la oceanógrafa brasileña Nubia Guerra, de la Universidad Federal de Pernambuco, comentó que por ser una zona rica en biodiversidad, muchos buques de pesca pasan por allí y es normal que arrojen basura al mar. Incluso consideró que las manchas de aceite detectadas podrían venir de esos barcos y no del avión.
Ayer, un helicóptero de la Marina brasileña rescató del mar un fragmento que las autoridades brasileñas identificaron inicialmente como un soporte del sector de cargas del avión, que resultó ser de madera, un material no utilizado en los aviones, junto con dos boyas.
Además, la mancha sobre el mar que se suponía era combustible del aparato resultó ser aceite, dejando abierta la incógnita sobre lo sucedido en la madrugada del lunes con el avión que cubría la ruta entre Río de Janeiro y París.
Incoherencias en la investigación. Por su parte, esta mañana, la Oficina de Investigaciones y Análisis francesa (BEA), a cargo de la investigación técnica de la catástrofe, publicó un comunicado en el que señala que la investigación mostró “incoherencias entre las diferentes velocidades medidas”. Esto lo pudo establecer “basándose en el análisis de los mensajes automáticos transmitidos por el avión”.
El avión posee diferentes calculadores, cuyo objetivo es medir la velocidad y “se constata que había una incoherencia entre estas velocidades” medidas, explicó una vocera de la BEA. La investigación también permitió confirmar “la presencia a proximidad de la ruta prevista del avión sobre el Atlántico de importantes células convectoras características de las regiones ecuatoriales”. La BEA advirtió sin embargo que convenía “evitar una interpretación apresurada o una especulación”.
Recomendaciones de Airbus. Teniendo en cuenta las mismas informaciones transmitidas por el avión, el constructor aeronáutico europeo Airbus envió una recomendación a todos sus clientes, que concierne a todos los modelos de aviones que construye, para recordarles a los pilotos los procedimientos a seguir en caso de que se registren incoherencias en las velocidades medidas.
Esta recomendación, llamada en la jerga aérea “télex de información sobre el accidente” (AIT, por sus siglas en inglés), fue autorizada por la BEA y es clásica en caso de accidente. Se trata de recomendaciones sobre los procedimientos a seguir en tal o cual circunstancia, descritos en el manual de referencia de los aviones.
En ese AIT, Airbus confirma que el A330 enfrentaba turbulencias extremas, que envió varios mensajes de fallas al centro de mantenimiento de Air France, y que había una incoherencia de las velocidades medidas.
La búsqueda. Mientras tanto, por quinto día consecutivo, una flota de aviones y buques continuará hoy la búsqueda de los restos del Airbus e intentará profundizar el rastreo de las cajas negras, lo que permitiría dar un salto importante en la investigación.
Las autoridades brasileñas indicaron que todo lo que se recupere del mar será transportado hacia Recife, en el noreste de Brasil, a unos 1000 kilómetros de la zona de búsqueda. Hacia esa ciudad también serán trasladados los familiares de las víctimas, en momentos en que tanto las autoridades francesas como las brasileñas pierden las esperanzas de hallar sobrevivientes.
Agencias AFP, AP, EFE, DPA y Reuters