BRASILIA.- La mancha de combustible de 20 kilómetros de extensión ubicada por los equipos de búsqueda hace creer que el Airbus A330-200 de Air France no explotó en el aire antes de precipitarse en el océano Atlántico durante un vuelo entre Río y París, dijo hoy el ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim.
“La existencia de la mancha de óleo podría indicar que no hubo una explosión. Si tenemos una mancha de óleo, eso significa que el óleo no fue quemado”, afirmó el ministro, al hacer un balance de los resultados del tercer día de búsquedas por los restos de la aeronave, que transportaba a 216 pasajeros y 12 tripulantes, de 32 nacionalidades.
No obstante, Jobim afirmó que todavía “no hay seguridad” sobre su tesis, y reiteró que las investigaciones sobre las causas y circunstancias del accidente serán realizadas por las autoridades aeronáuticas francesas, ya que la aeronave siniestrada fue registrada en el país europeo.
Según el ministro, hasta ahora no se han encontrado supervivientes ni tampoco cuerpos de víctimas: “Según la temperatura del agua y las corrientes marítimas, un cuerpo puede tardar hasta seis días en aparecer. Serán rescatados solamente los que floten, porque es muy difícil encontrar cuerpos a 3.000 metros de profundidad”.
Por otra parte, Jobim confirmó que dos de los cinco buques enviados por la Armada brasileña empezaron a llegar hoy a la región de la caída del avión y se sumaron a los trabajos de búsqueda que se extenderán por un rayo de 200 kilómetros en la región vecina al archipiélago de Sao Pedro e Sao Paulo, ubicado a unos 1.100 kilómetros del litoral noreste de Brasil.
Recién mañana los buques iniciarán el trabajo de retirada del mar de los fragmentos del Airbus avistados en los últimos dos días por aviones de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), que incluyen una pieza de siete metros de diámetro que, según el portavoz de la Aeronáutica, el coronel Jorge Amaral, sería probablemente parte del fuselaje del Airbus.
Mientras prosiguen los trabajos de rastreo en alta mar, la prensa brasileña se hizo hoy eco de varias especulaciones sobre las posibles causas del accidente ocurrido el domingo último.
Refiriéndose a datos suministrados por “fuentes de Air France”, el vespertino “Jornal da Tarde” afirmó que la sede de la empresa recibió una serie de mensajes automáticos enviados por el Airbus entre las 02:10 y las 02:14 GMT del lunes, luego de que el piloto informara que enfrentaba una tormenta.
El último texto era un alerta de “cabin vertical speed”, lo que significa una pérdida de presurización y la entrada de aire externo en la aeronave.
Según expertos consultados por el rotativo, ese alerta puede significar que ocurrió una pérdida súbita de presurización o indicar que, en ese momento, el avión ya se desplomaba en el Atlántico, cerrando los cuatro minutos de agonía.
A su vez, el diario “Folha de Sao Paulo” aseguró hoy que el Airbus no siguió la altitud prevista en el plan de vuelo original, una información que no fue confirmada ni desmentida por la Aeronáutica.
Según el rotativo, el plan de vuelo establecía que el Airbus A330-200 debería subir de 35.000 a 37.000 pies (de 10.700 a 11.300 metros) tras sobrepasar un punto ubicado a 565 kilómetros de la ciudad brasileña de Natal, pero el último registro de los radares brasileños revela que la aeronave se mantuvo a 35.000 pies.
El reportaje admite que se ignoran las razones del cambio en el plan de vuelo, y que tampoco se sabe si ese hecho fue rutinario o si será importante para determinar las causas del accidente, pero apunta que la subida a 37.000 pies había sido recomendada precisamente para intentar evitar las fuertes tormentas en la región.
Infome revelador. El Airbus enfrentó, entre las 23.10 y las 23.14 (hora local) del domingo, una secuencia de fallas eléctricas y de equipamientos fundamentales al vuelo, que llevaron a la pérdida de esas informaciones en la cabina de comando, según los mensajes obtenidos por la prensa brasileña.
La aeronave envió al menos seis mensajes escritos automáticos a las computadoras de la Air France, en tiempo real, a través del sistema Acars (Sistema de Comunicación e Información).
Los comunicados fueron traducidos por un comandante de Airbus y muestran que el avión alertó sobre la pérdida de sistemas e intentos de corrección de los parámetros electrónicos, que entraron en falla generalizada.
Fallaron sistemas de referencia como el “Adiru” (unidad que informa dados como altura y velocidad vertical) y hubo falla eléctrica en la computadora principal del vuelo, entre otros sistemas.
Los registros Acars comienzan a las 23 horas locales, cuando el comandante envió un mensaje manual informando sobre un área de fuertes turbulencias por encima de las nubes y lluvias cargadas de electricidad y con fuertes vientos.
Diez minutos después, otro comunicado indicaba que el piloto automático había sido desconectado. A las 23.10, surgen los primeros indicios de problemas eléctricos apuntando fallas en el sistema principal de energía eléctrica y desvío de potencia para mantener la navegabilidad.
En los dos minutos siguientes, al menos dos relatos electrónicos informaron fallas en los sistema de recepción y exhibición de informaciones de vuelo.
A las 23.13, fallaron la computadora primaria del vuelo y un sistema auxiliar, responsable de comandar partes móviles del ala. Y a las 24.14, hubo aumento de la velocidad vertical de la cabina.
Restos en el océano. Los nuevos restos fueron ubicados por radar y avistados por pilotos militares a unos 90 kilómetros al sur del lugar en que fueron hallados ayer las primeros partes de la aeronave siniestrada.
Según informaron voceros de la fuerza, los equipos de rastreo identificaron durante la madrugada, “unos 90 km al sur de la región inicialmente cubierta, varios objetos extendidos en un área circular de cinco kilómetros de radio”. El portavoz de la FAB, Jorge Amaral, destacó que entre los hallazgos figuran “un objeto de siete metros de diámetro aparentemente” y otros “10 objetos, algunos metálicos”.
Asimismo, los observadores divisaron una mancha de combustible de una extensión de 20 kilómetros, dijo. El vocero especificó que “11 aeronaves están movilizadas desde la base aérea de Natal y (el archipiélago de) Fernando de Noronha (ambos al noreste de Brasil) para trabajos de búsqueda”.
Según informó el ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobim, los restos del avión se encuentran en dos áreas separadas por 60 kilómetros de distancia, en pleno océano, a unos 650 kilómetros del archipiélago brasileño Fernando de Noronha. Los pilotos avistaron numerosos objetos flotantes, pero no percibieron ningún signo de vida.
En las próximas horas, buques civiles y militares enviados por Francia, Brasil y Estados Unidos llegarán a la zona en la que flotaban “pequeños objetos blancos, una boya naranja, un recipiente” y “hasta un asiento”, además de manchas de combustible, según informó ayer el coronel Jorge Amaral, vocero de la Fuerza Aérea de Brasil.
En tanto, dado que las profundidades del mar varían de forma drástica en las zonas como en la que se descubrieron los restos, el gobierno francés despachó un barco con submarinos automáticos que pueden bajar hasta 6000 metros de profundidad.
La llegada de esas naves a lo que sería la zona de la tragedia permitirá examinar los primeros indicios capaces de explicar la misteriosa desaparición del vuelo 447 de Air France, ocurrida en la madrugada del lunes cuando cubría el trayecto Río de Janeiro-París.
Las cajas negras. En tanto, la oficina francesa de investigación y análisis de accidentes aéreos (BEA, por sus siglas en francés), afirmó que es “poco optimista” sobre la posibilidad de encontrar las cajas negras. “No se puede excluir el hecho de que nunca se puedan encontrar los registradores”, declaró su director, Paul Louis Arslanian.
Agencias AP, AFP, EFE, DPA y Reuters