En un claro intento por tomar distancia de un escándalo que podría afectarlo, el presidente electo, Barack Obama, pidió ayer la dimisión de su aliado, el gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, acusado de conspirar para vender o canjear la banca de senador que quedó libre tras la victoria del candidato demócrata en las elecciones presidenciales.
“El presidente electo está de acuerdo [...] en que dadas las circunstancias actuales es difícil para el gobernador hacer su trabajo efectivamente y servir al pueblo de Illinois”, afirmó el vocero de Obama, Robert Gibbs.
Blagojevich fue arrestado anteayer, acusado de buscar dinero y otros favores a cambio de influir en la nominación del reemplazo de Obama en el Senado. El gobernador, que recuperó su libertad tras el pago de una fianza y negó haber cometido algún delito, regresó a trabajar ayer.
El escándalo se desencadenó luego de que el presidente electo se viera obligado a renunciar a su banca en el Senado después de ganar las elecciones del 4 de noviembre. Por ley, el gobernador elige a la persona que sustituirá al futuro presidente en la Cámara alta.
“Tengo esta cosa [por la banca] que es oro y no voy a entregarla por nada. No voy a hacerlo”, afirma Blagojevich en conversación telefónica grabada por el FBI.
Según las cintas de audio incluidas en la investigación, el gobernador demócrata de Illinois negoció la venta o el intercambio del escaño vacante en el Senado a cambio de beneficios personales para él y su esposa, Patti.
Vista la situación actual, el vocero de Obama dijo que el presidente electo considera que la Legislatura de Illinois debería contemplar la realización de una elección especial y comenzar “un proceso para elegir a un nuevo senador que tenga la confianza del pueblo de Illinois”.
Nada en los documentos judiciales insinúa que Obama tenga algo que ver con este asunto, pero cuando falta poco más de un mes para su asunción, sus oponentes políticos parecen haber encontrado un flanco por donde atacarlo.
Anticipándose a la previsible catarata de suspicacias, el presidente electo se distanció del caso de forma inmediata. “No tuve ningún contacto con el gobernador ni con su despacho, y no tuve ninguna noticia de lo que estaba ocurriendo”, afirmó anteayer.
En una entrevista publicada ayer por los diarios The Chicago Tribune y Los Angeles Times , Obama reiteró ese punto: “No hablé de la banca del Senado con el gobernador en ningún momento”. Pero el presidente electo no respondió a una pregunta que le planteaba si estaba enterado de cualquier conversación mantenida por el gobernador con los miembros de su equipo, incluyendo al futuro jefe de gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel.
“Es una investigación en curso”, se limitó a decir Obama.
De todas maneras, los republicanos no perdieron tiempo para sembrar dudas. “La gravedad de los delitos consignados por los fiscales federales plantea preguntas sobre la interacción entre el gobernador Blagojevich, el presidente electo, Obama, y otros funcionarios de alto rango que trabajarán con el futuro presidente”, dijo Eric Cantor, representante republicano de Virginia y nuevo jefe del bloque opositor.
Y Robert M. “Mike” Duncan, presidente del Comité Nacional Republicano, agregó: “Los comentarios sobre el caso del presidente electo, Barack Obama, son insuficientes en el mejor de los casos”.
En tanto, los investigadores se disponen a interrogar a políticos en Washington y en Chicago. Está en la mira el representante demócrata Jesse Jackson Jr., hijo homónimo del dirigente por los derechos civiles y ex candidato presidencial, que según los audios estaba dispuesto a entregar hasta un millón de dólares al gobernador para ser senador.
Blagojevich habría pedido un sueldo sustancial para él por parte de una fundación no lucrativa o alguna organización afiliada con sindicatos (y sin trabajo de por medio). Además, también habló sobre la posibilidad de conseguir que su esposa consiguiera un puesto en comités directivos de empresas donde pudiera recibir hasta 150.000 dólares anuales.
Agencias AP, AFP, ANSA y Reuters
Jurará como Barack Hussein
- WASHINGTON (ANSA). El presidente electo Barack Obama utilizará en la ceremonia de juramento, el 20 de enero, su segundo nombre, Hussein, que durante la campaña fue utilizado por sus adversarios para asociarlo con el mundo árabe y desprestigiarlo. “La tradición es usar todos los nombres y yo la seguiré”, dijo.